Una de las necesidades más angustiosas para nosotros como padres y cuidadores y que a su vez hace parte de la gran mayoría de las consultas en Pediatría es la percepción de inapetencia de niños y jóvenes.

Para comprender mejor este proceso, debemos diferenciar inapetencia de hambre.

La inapetencia es la falta de deseo por los alimentos, el hambre es la necesidad de consumir alimentos.

El apetito es una necesidad psicológica, mientras que el hambre es una necesidad fisiológica. Un ser humano puede saciar su hambre luego de comer un bistec de una libra acompañado de papas al vapor y aún así quedar con apetito de postre o un pedazo adicional de chuleta. Por hambre se come sin considerar la delicia del alimento, mientras que por apetito se selecciona según su apariencia y sabor. Por hambre come el recién nacido, mientras que los niños a medida que van creciendo comen más por apetito a cada avance de la edad.

Entendiendo este concepto, se debe aclarar que la gran mayoría de los niños que supuestamente “no comen” lo hacen por falta de apetito y no por falta de hambre. Aquellos niños que no comen por falta de hambre se consideran que tienen anorexia la cual a su vez puede ser aguda o crónica y generalmente es causada por enfermedades subyacentes, procesos febriles o trastornos mentales como la anorexia nerviosa que requieren intervención médica oportuna.

Por otro lado para definir si un niño presenta inapetencia es muy útil para el médico definir si el consumo calórico total es el adecuado para la edad y peso.
Se puede hablar entonces de una falsa inapetencia, inapetencia por apreciación o inapetencia selectiva si el niño consume la cantidad suficiente de calorías pero quizás la calidad y presentación no sean acordes para la edad.

Es de aclarar que a esta edad, la condición se hace más angustiosa para padres y cuidadores gracias a que el niño empieza a explorar el mundo y juega con mayor intensidad que antes, perdiendo así el interés por los alimentos. Si a lo anterior añadimos el aprendizaje del niño pequeño para decir “NO” y la habilidad para manipular” emocionalmente sobre todo a aquellos que más vinculo afectivo tienen con el pequeño, entonces se entiende la gran cantidad de consultas y tomas de medicamentos y suplementos innecesarios que este problema genera.

Otro motivo frecuente de consulta es el niño que no presenta consistencia en el apetito, comiendo unos días casi desmedidamente y durante otros días con una escasez tal que motiva incluso visitas a urgencias. Esto también se considera inapetencia fisiológica, solo que ésta es transitoria y se explica por los picos y valles de niveles de
hormona de crecimiento que presentan todos los seres humanos en la vida durante la niñez y adolescencia.

Tips Vitales

  • NO rogar
  • NO pelear
  • NO insistir
  • NO chantajear
  • NO premiar
  • NO castigar.
  1. Evitar cualquier tipo de persuasión al momento de comer.
  2. Una porción de una comida principal (desayuno, almuerzo o cena) no necesita ser más grande que el puño del niño a quien se le ofrece.
  3. La OMS recomienda que dicha comida principal se fraccione en cuatro cuartos así:
    – 1/4 de fruta
    – 1/4 de verdura o ensalada
    – 1/4 harinas (Papa, yuca, arroz, arepa, …)
    – 1/4 de proteína de alto valor biológico (res,cerdo, pollo, pescado o huevo)
  4. No sobreestimar las sopas.
  5. Evitar el consumo alto de bebidas diferentes al agua. Se recomiendan:
    – Para niños mayores de 1 año 12 onzas diarias de lácteos. Para menores de 1 año entre 16 y 20 onzas. NO se recomiendan más de 8 onzas de JUGO al día.
  6. Servir el mismo alimento (excepto para los lactantes) para todos los miembros en casa. En horario familiar, En el comedor, estipulando un tiempo de 20 minutos para terminarlo. Sólo al final ofrecer la sobremesa. Aquel niño que luego de ese tiempo no termine, se retira el alimento de la mesa y se ofrece más tarde preferiblemente a la hora de la siguiente comida principal.
  7. No reemplazar la comida arriba mencionada con otros alimentos, golosinas o refrescos de ningún tipo. El mensaje debe ser claro: la casa no es un sitio para comer a la carta.
  8. Los niños mayores de 30-36 meses deben alimentarse por sí solos.
  9. Evitar las golosinas y refrescos entre comidas y preferir alimentos saludables y en cantidad leve a moderada.
  10. La comida saludable no es sinónimo de desagradable. Se pueden ofrecer alimentos vistosos, coloridos, saludables y con muy agradable sabor. Todo es cuestión de amor y disciplina.

Alimentarse es un placer y nunca debería ser un proceso doloroso o tormentoso. Los padres y cuidadores debemos gozarnos con ver crecer y madurar a nuestros hijos y la alimentación y los “problemas” asociados a ella debieran retarnos a aprender más de la vida y de esos grandes maestros que son los niños.

Dr. Yan Rodríguez
Pediatría y Puericultura
UdeA

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